<!-- Opciones de titular: 1. California y otros 39 fiscales reclaman proteger los chats de Character.AI durante su quiebra [ELEGIDO] 2. Fiscales de 40 jurisdicciones llevan la privacidad de Character.AI al centro de su venta concursal 3. La quiebra de Character.AI abre una disputa por los datos sensibles de millones de usuarios -->

# California y otros 39 fiscales reclaman proteger los chats de Character.AI durante su quiebra

Una coalición de fiscales generales de 39 estados y el Distrito de Columbia intervino en la quiebra de Character.AI para advertir que cualquier venta debe proteger los chats, llamadas y otros datos sensibles de sus usuarios, especialmente menores. La acción no bloquea una operación ni prueba las acusaciones contra la empresa: coloca formalmente las preocupaciones regulatorias ante el tribunal y reserva el derecho de objetar más adelante.

La noticia es la intervención de los fiscales, no el inicio de la quiebra

Character Technologies, la empresa detrás de Character.AI, presentó su petición voluntaria de Chapter 11 el 12 de octubre ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito de Delaware. El procedimiento busca facilitar una venta supervisada por la justicia; no significa que el servicio haya cerrado de inmediato.

La novedad posterior es regulatoria. El 14 de octubre, la coalición presentó el Notice of Interest and Reservation of Rights en el expediente 26-11603-BLS. El Departamento de Justicia de California comunicó el 15 de octubre que Rob Bonta se había sumado a la acción.

Ese calendario evita dos confusiones. El anuncio corporativo sobre la quiebra es del 12 de octubre, no del 15. Además, el “Notice of Commencement” que Character.AI enlazó el 15 de octubre contiene información administrativa del caso y la reunión de acreedores; no es el mismo documento presentado por los fiscales un día antes.

El escrito de los estados es una notificación y reserva de derechos. No es una sentencia, una orden de protección ni una decisión que imponga condiciones a un comprador. Su función es advertir al deudor, al tribunal y a potenciales interesados que existen investigaciones, reclamos de privacidad y seguridad, y posibles objeciones que deberán considerarse si se propone transferir el negocio o sus activos.

Qué datos preocupan a los reguladores

Character.AI permite crear y conversar por texto o voz con personajes generados por inteligencia artificial. Esa dinámica puede producir registros mucho más íntimos que una interacción convencional: conversaciones sobre salud mental, relaciones, emociones, edad y conductas, junto con identificadores de dispositivos, patrones de uso y datos de suscripción.

El escrito afirma que la plataforma tiene más de 20 millones de usuarios activos mensuales. Por separado, cita registros de la empresa según los cuales, al 13 de marzo de 2025, se habían creado más de 21,6 millones de cuentas en Estados Unidos y más de 2,1 millones declaraban una edad inferior a 18 años. Son métricas diferentes: usuarios activos no equivale a cuentas acumuladas, y la edad mencionada es autodeclarada.

Los fiscales quieren que una eventual venta contemple verificación de edad efectiva, límites a contenido sexual o violento, respuestas adecuadas ante expresiones de autolesión, eliminación de personajes que se presenten falsamente como profesionales licenciados y un programa integral de privacidad. También piden información clara sobre el uso comercial de datos, opciones reales para oponerse a publicidad dirigida y entrenamiento, y una oportunidad para acceder o borrar información antes de cualquier transferencia.

El riesgo de una transferencia es todavía una posibilidad, no un hecho consumado. Reuters informó tras la primera audiencia que no había entonces una oferta por los datos de usuarios ni por el negocio operativo del chatbot. La abogada de la empresa dijo que Disney, que acordó pagar USD 20 millones por una licencia de tecnología y propiedad intelectual, no estaba interesada en esos datos. El acuerdo requiere aprobación judicial y está sujeto a mejores ofertas.

Por eso sería incorrecto afirmar que Disney compró Character.AI o sus conversaciones. Lo confirmado es una propuesta de licencia dentro de un proceso concursal que todavía puede cambiar.

Alegaciones graves que aún requieren atribución

La coalición sostiene que sus investigaciones encontraron posibles infracciones de protección al consumidor y privacidad. El escrito reúne pruebas y demandas anteriores que describen personajes que se presentaban como médicos o terapeutas, controles de edad débiles y exposición de menores a contenido sexual, violento o relacionado con autolesión.

Entre el material citado aparece una prueba de organizaciones independientes que registró 669 interacciones consideradas dañinas durante 50 horas con cuentas configuradas para edades de 12 a 15 años, aproximadamente una cada cinco minutos. También se mencionan demandas de familias que vinculan conversaciones con daños y muertes de menores.

Son afirmaciones contenidas en investigaciones, estudios y litigios; no constituyen una determinación judicial de responsabilidad. La formulación importa especialmente cuando se habla de suicidio, abuso o conducta ilegal. El artículo no puede presentar esas acusaciones como hechos adjudicados ni atribuir causalidad sin una resolución que la establezca.

Character.AI, por su parte, dice que la plataforma sigue disponible, que las suscripciones permanecen activas y que sus prácticas de privacidad no cambiaron. En su actualización para usuarios, la empresa recuerda que es posible exportar datos o eliminar una cuenta. Esas opciones actuales no garantizan por sí solas qué tratamiento recibirán todos los registros durante el proceso ni reemplazan las protecciones que pueda ordenar el tribunal.

Qué pueden hacer ahora los usuarios

Si usás Character.AI, no hace falta asumir que tus chats ya fueron vendidos ni que el servicio cerrará mañana. Sí conviene revisar qué información personal compartiste, descargar una copia si necesitás conservarla y conocer el procedimiento de eliminación de cuenta. Antes de borrar, comprobá qué incluye la exportación y guardala de forma segura; una conversación descargada puede contener datos sensibles sobre vos y otras personas.

También es prudente evitar introducir información que identifique a terceros, credenciales, números de documentos, datos financieros o detalles médicos que no necesitás compartir. Un chatbot que adopta el papel de psicólogo, abogado o médico no posee una licencia profesional ni crea automáticamente una relación confidencial equivalente a la de esos servicios.

Para padres y educadores, el expediente muestra una limitación de los controles basados solo en la edad declarada. La supervisión no debería reducirse a prohibir una aplicación: conversá sobre cómo reconocer una simulación, por qué un personaje puede responder de manera persuasiva y cuándo acudir a una persona de confianza o profesional real.

Estas precauciones son generales, no asesoramiento jurídico. Los derechos de acceso, eliminación y oposición dependen del país y de la legislación aplicable. El pedido de los fiscales se tramita en Estados Unidos y no crea por sí solo un mecanismo nuevo para usuarios de Paraguay o América Latina.

Qué sigue en el proceso

La empresa espera completar la venta supervisada hacia finales de noviembre o comienzos de diciembre, aunque ese calendario es una estimación corporativa. Los fiscales reservaron expresamente la posibilidad de objetar procedimientos de venta o un plan de quiebra y de solicitar un ombudsman independiente de privacidad del consumidor.

Los próximos documentos importantes serán las condiciones concretas de cualquier oferta, la descripción de los activos incluidos y las reglas para datos y conversaciones. También habrá que observar si un comprador se compromete de manera vinculante con controles de edad, seguridad y eliminación, o si esas medidas permanecen como políticas voluntarias que podrían modificarse.

La quiebra vuelve visible un problema que trasciende a Character.AI: cuando un producto se construye alrededor de conversaciones íntimas, sus datos no son un activo comercial ordinario. El valor de la intervención de los fiscales está en plantear esa discusión antes de una transferencia. Su resultado, sin embargo, dependerá de lo que se proponga, negocie y finalmente apruebe en el tribunal.

Fuentes